Lo habíamos visto en Berlín y sabíamos que había llegado a la costa levantina en versión bicibirra. O sea un grupo de gente, turistas mayormente, pedaleando para llevar una enorme barra de bar hasta un destino supuestamente turístico mientras se beben un bidón de 30 litros de cerveza.
Patidifusos nos quedamos al ver que este invento para despedidas de solteros y guiris con ganas de alcoholizarse ha llegado a Barcelona, pero reinventado. Bajo el nombre de bicibar, han añadido un plus de calidad. El objetivo ya no es acabar con las reservas de cerveza sino tapear, el concepto foodie rey junto con la paella y la sangría.
