Oct 032014
 

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Empezábamos la semana con espíritu otoñal y la terminamos reivindicando el verano y casi en bañador. Somos así de bipolares en estas fechas. De todos modos, igual que el helado, la limonada tampoco sabe de fechas y con octubre recién estrenado nos atrevemos con este invento: limonada con té helado.

La idea ni es nueva ni es nuestra. La descubrimos hace unos meses en la carta de bebidas de Shake Shack en Londres -sus hamburguesas en Nueva York tienen muy buena fama. La versión europea nos convenció menos- así que nos trajimos la complicada receta a base de limonada casera y té helado. Muy sofisticado, sí.

Ingredientes (para 1 litro)

Limonada: dos limones, 150 gramos de azúcar, 500 ml de agua, hielo

Té: 500 ml de agua hirviendo, 3 o 4 cucharadas de té negro (o cualquier otro)

Preparación

La idea es hacer un litro de fifty fifty, así que necesitaremos medio litro de té y otro tanto de limonada. Para la limonada, usaremos 2 limones, a ser posible que no estén encerados y, en todo caso, muy bien lavados. Los partimos en 8, quitamos algo de la parte blanca, si hay demasiada, y las pepitas.

Los echamos junto al azúcar, el agua y un par de hielos en una batidora americana y trituramos. No queremos que la parte blanca se incorpore a la mezcla, porque daría demasiado amargor, así que la clave es no pasarse. Con un minuto posiblemente bastará y veremos como se ha separado toda esta parte y se ha quedado en la superficie.

Lo colamos y listo. Por cierto, esos restos son perfectos para hacer un bizcocho de limón o algún otro pastel que se nos ocurra, así que no vale tirarlo.

El té lo infusionamos siguiendo las instrucciones en función del tipo de té que estemos usando. En nuestro caso era té negro -el más habitual para hacer té helado- así que ponemos agua a unos 95 º (es decir, dejamos hervir y esperamos un poco) con el té y lo dejamos unos 4 minutos. ¿Hace falta ser tan escrupuloso con tiempos y temperaturas? Los que saben de té insisten en ello, así que mejor hacerles caso.

Dejamos enfriar las dos partes antes de mezclar y servimos mitad y mitad (fifty-fifty, ¡era por eso!) en un vaso con bien de hielo picado y, si tenemos a mano, unas hojas de menta. Sí, acabas de descubrir tu nuevo refresco favorito.

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Iker Morán

Periodista. Especializado en tecnología y fotografía, pero también cocinillas a tiempo parcial. Siempre anda con un par de cámaras encima y todavía no sabe muy bien si le gusta más cocinar, comer o hablar de comida. Posiblemente las tres cosas.

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