¿Freir sin aceite o, al menos, con mucho menos que el que necesitaríamos en una sartén o en una freidora convencional? Desde hace ya tiempo han ido apareciendo diversos aparatos de cocina que aseguran ser capaces de tal hazaña. Una idea que deja la puerta abierta a una fritanga menos contundente y más saludable.
Dispuestos a probar qué tal funcionan, en La Gulateca estrenamos la sección “trasteando” con la Philips AirFryer: una freidora de aire caliente a la que hemos hecho un hueco en nuestra cocina durante unas semanas y con la que hemos experimentado para preparar recetas clásicas del mundo del frito y alguna que otra rareza que hemos improvisado sobre la marcha.
El volumen del aparato es considerable por lo que lo primero a plantearse es si la inversión de espacio y dinero (alrededor de los 150 euros) tiene sentido para la cantidad de alimentos fritos que consumimos en casa. De todos modos hay que tener en cuenta que la AirFryer en muchos sentidos funciona como un horno de aire caliente (en realidad es eso) por lo que también podemos salirnos de los usos convencionales de una freidora con aceite y usarla, por ejemplo, para hornear pan o pasteles.










